CITA COMENTADA: ELS INICIS DE NOVEL·LA COM A DECLARACIÓ D’INTENCIONS

CITA COMENTADA: ELS INICIS DE NOVEL·LA COM A DECLARACIÓ D’INTENCIONS

La vida ante sí, Romain Gary / La vie devant soi (1975)

Lo primero que puedo decirles es que vivíamos en un sexto sin ascensor y que para la señora Rosa, con los kilos que llevaba encima y sólo dos piernas, aquello era toda una fuente de vida cotidiana, con todas las penas y los sinsabores. Así nos lo recordaba ella cuando no se quejaba de otra cosa, porque, además, era judía. Su salud tampoco era buena, y también puedo decirles que esa mujer merecía un ascensor.
La primera vez que vi a la señora Rosa tendría yo tres años. Antes de esa edad, uno no tiene memoria y vive en la ignorancia. Yo dejé de ignorar con tres o cuatro años y a veces lo echo de menos.
En Belleville había otros muchos judíos, árabes y negros, pero la señora Rosa tenía que subir los seis pisos ella sola. Decía que el día menos pensado se moriría en la escalera, y todos los chiquillos se echaban a llorar, porque es lo que se hace cuando alguien muere. Unas veces éramos seis o siete los que estábamos allí dentro y otras veces puede que más.
Al principio, yo no sabía que la señora Rosa solamente me cuidaba para recibir un dinero que cobraba a fin de mes. Cuando me enteré, tenía ya seis o siete años y, para mí, saber que era de pago fue un golpe. Creía que la señora Rosa me quería sin más y que éramos algo el uno para el otro. Estuve llorando toda una noche. Fue mi primer desengaño.

La vida ante sí - Romain Gary - Ciutat de lletres

La veu narrativa ens transporta de ple a la innocència. El narrador, que escriu en passat, i per tant, ja no és el nen que descriu, segueix, però, utilitzant un llenguatge ple d’obvietats (gairebé pleonasmes) que li dóna un to líric. La novel·la es pot inscriure en el que s’anomena novel·la de construcció (bildungsroman). Durant el relat, el protagonista explica el pas de la seva infantesa a la maduresa i deixa pal·lès de bon començament que la seva vida ha estat difícil i plena de desenganys. La tendresa amb què parla de la señora Rosa ens fa empatitzar de seguida amb ell. El to és melangiós i fa preveure una novel·la amb poques alegries.

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